A la pregunta: ¿Dónde está el Dios de Elias? Respondemos: Pues ¡donde ha estado siempre: en su trono!Pero ¿dónde están los Elias de Dios?
Sabemos que Elias era un hombre «de pasiones semejantes a las nuestras», pero, ¡ay!, nosotros no somos hombres de oración como él.
Hoy Dios parece olvidar a los hombres de oración; no porque somos demasiado ignorantes, sino porque somos demasiado autosuficientes. ¡Hermanos, nuestras capacidades son nuestros impedimentos y nuestros talentos piedras de tropiezo